El día que decidí que quería dedicarme a una tienda infantil tuve claro que fuése éso mismo,un espacio dedicado a los niños.A sus cosas,no sólo a su ropa.
Soy de los que piensan que a las tiendas hay que darlas vida,que en absoluto son esos espacios cerrados tan estáticos como parecen.
Decoré mi pequeño espacio bajando hasta la altura de un niño,pensando aquello de:Si yo fuera una niña pequeña,¿ cómo me gustaria que fuesen los espacios dedicados a mis cosas?.
La niña de dentro me dijo:con colores alegres,con muñecos y con cosas bonitas.
Mar de Niños está inspirado en lo que se observa en la conducta de un niño,en sus juegos,en sus risas.
Y como a ellos les hacen felices las cosas alegres y bonitas,paso mucho tiempo pensando en cómo complacerles.
Es por ello que en nuestra tienda tenemos en cuenta el regalo.Cada vez que estoy decorando uno de esos regalos,lo hago con la ilusión y la satisfacción de que quizá tan sólo una hora después,en algún lugar,en algún rincón al ver ese bonito paquete,una carita cambiará su expresión.
Imagino la carita de sorpresa,de entusiasmo cuando el mismo caiga en unas pequeñas manos.
Recuerdo una vez,al poco tiempo de abrir la tienda que una señora me dijo,se te ve que preparas los paquetes como si fueran para ti porque sonries y sí,es cierto,cuando los cierro pienso,ahora cuando tú lo abras vas a ser muy feliz.
Y entre esos regalos que Mar de Niños ofrece a los bajitos se encuentran nuestras cajas de música,vienen de un país occidental pero algo lejano.
Hoy,esta mañana hemos recibido algunos de nuestros modelos.
Han viajado hasta la tienda azul para hacer feliz a algún niño,lo cual,merece la pena.
¿Los vemos?.
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